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Un padre escribió una carta abierta a todas las madres cuales se quedan en casa. ¡Merece la pena leerlo!

Mike es un padre de dos hijas de 3, año y medio y de un hijo de 8 años. Dejó de trabajar fuera y se ocupa de casa. También tiene su blog Daddy Fishkins. A menudo dice en broma que “está al borde de la locura”. Y la verdad es que Mike antes era un tipo duro y ahora es un padre cariñoso.


Hace poco Mike escribió en su página web sobre el trabajo más difícil del mundo. Su carta, que a la vez es una forma de pedir el perdón, es dedicado a todas las madres cuales decidieron quedarse en casa, causó sensación en Internet.



“Les debo disculpas a todas las mujeres, especialmente a las que decidieron quedarse en casa como madres. Muchos hombres creen que ellos mantienen la familia y las madres se quedan en casa todo el día... en un sentido... y no hacen tantas cosas como ellos o simplemente están sentadas todo el día sin hacer nada. Bueno, yo también me siento culpable. En el pasado preguntaba a mi esposa por qué no había hecho unas cosas a tiempo. A veces pensaba que eso tiene que ser agradable, estar en casa y ver la tele todo el día.


¿Cuánto me equivoqué? No se puede más.


Unos años después todo cambió. Ahora es mi mujer quien sale todos los días a la oficina y yo soy quien se queda con los niños. Al principio pensaba que introduciese algún plan muy listo para hacer rápidamente todo lo que hacía falta hacer. El primer cambio fue colocar los productos en la nevera y en los muebles en un orden lógico. Todo estaba en una linea, con las etiquetas, según el tipo de la comida etc. Estaba orgulloso de mí mismo. ¿Sabéis cómo se ve mi nevera ahora? Míradla abajo.


Pensaba que sería fácil. Después de empezar bien, creía que podría mantener la casa arreglada y limpia, también hacer la colada y por la noche dar la bienvenida a mi esposa con una cena ya en la mesa. Pues fue así durante la primera semana, y ahora, viéndolo de la distancia, no tengo ni idea cómo pude conseguirlo por tanto tiempo.


A ver, el problema es que antes no contaba con los obstáculos y desafíos diarios que suceden cuando en casa están los niños. Me gustaría describirlo con detalles para que veáis como es mi día y que quiero decir:



6.00: Me levanto, preparo un café para mi esposa, le digo a mi hijo que tiene que ducharse, le hago su mochila, compruebo si hizo sus deberes y si se lavó los dientes.


6.45: Me voy con mi hijo a la parada de autobuses.


7.01: Entro en casa oyendo a mi niña de 3 años llorando y quejándose que quiere desayunar con sus crepes y zumo. A ella le gusta desayunar en cama viendo la tele.


7.02: Le doy crepes y zumo y ella a veces me da una sonrisa (pero no siempre).


7.15: Estoy pensando en ducharme, pero no puedo.


7.30: Mi esposa sale al trabajo.


7.30 – 9.00: A esta hora pasan varias cosas. A veces vuelvo a la cama con mis hijitas para dormir un rato más. Si no vuelvo con ellas, se despiertan ya a las 7 y media y sinceramente no me siento capaz de poder con dos chicas y sus dramas cuando ellas todavía tienen sueño y están pesadas ya al mediodía por levantarse demasiado temprano. No siempre puedo descansar ya que cada 15 minutos las niñas me golpean, saltan sobre mi pecho o me piden un chupete.


9.00: La de 3 años me encarga “un trozo de pollo y zumo” (ellas piensan que soy camarero de su bar preferido). Al responder que es demasiado pronto para pollo y zumo, ella se tira al suelo por 5 minutos hasta que (¡ojo!) no le doy dicho pollo y zumo. Por desgracia, no me da propina.


9.05: Intento sentarme al sofá para trabajar (en vano).


9.06: La menor de mis hijas come pollo estando sentada sobre mi cabeza.


9.15: Limpio el sofá y el pelo con lo que queda del pollo. A veces mi hijita come barras de dulces y limpiar esto ya es otra historia...


9.17: Cambio el pañal.


9.20: Otra vez estoy en el sofá.


9.21: Me piden que ponga Sponge Bob Square Pants (el capítulo con astilla, me encanta que empezaron a pedirme los capítulos concretos).


10.30: La pequeña duerme y la mayor ve la tele, juega con sus juguetes y me pregunta mil cosas cada 20 segundos.


10.35: ¡Por fin puedo ducharme!


10.45: Cambio el pañal (este apesta).


11.00-12.00: Consigo trabajar.


12.-12.30: Las niñas comen y una sorpresa: ¡no es pollo! Mientras tanto yo intento hacer todo para mantener la cocina limpia después de preparar su comida de 7 platos.


12.30-14.00: Vale, quiera o no limpio de nuevo la cocina y hago la colada. Si tengo suerte, puedo colocar en su sitio una parte de 19000 juguetes echados por todo el salón. Si tengo mucha suerte, puedo pisar por el suelo sin hacerme daño con uno de estos juguetes agudos tan seguros según los creadores. Es como andar con cuidado por el campo lleno de minas.


14.00 – 14.30: Visto a las chicas y vamos a la parada de autobuses. Sí, ellas aún estaban con pijamas.


14.30 – 15.00: Mis chicas juegan en la parada esperando a su hermano.


15.00 – 16.00: La chicas tienen siesta y mi hijo se va a su cuarto. La cocina otra vez presenta un estado lamentable ya que hemos merendado. A veces durante esta hora consigo trabajar, pero no siempre.


16.00- 17.00: Separo a mis hijos porque otra vez están discutiendo por una cosa totalmente absurda como por ejemplo cuál parte de casa es la propiedad de quién.


Mi hijo: “Papá, ¡qué Syd salga de mi habitación! Está tocando mis cosas importantes”.
Mi hija: “¡No es verdad!¨
Mi hijo: “Sí Syd, los tocas. Tocas mi portátil y encima haces estos sonidos”.
Yo: “Sydney, ¿qué sonidos son?”
Mi hija niega responder con un movimiento de la cabeza.
Yo: “¿Quieres molestar a tu hermano?”
Mi hija, riéndose: “Sí”.


17.00-18.00: Ayudo a mi hijo hacer los deberes, limpio la casa, friego el suelo y preparo la cena.


18.00: Mi esposa vuelve a casa y cenamos. La gran parte del día estoy demasiado exhausto para preguntar sobre los detalles de su día. Y a veces me siento tan frustrado que voy a cenar solo en la terraza.


¡Atención! Así se ve un buen día. Cada día es otro cuento. No mencioné días con enfermedades, peleas de nunca acabar, el desorden total, castillos que tengo que montar de LEGO, champú que tengo que limpiar del suelo, líquido para limpiar los platos que tengo que echar de la escudilla del perro, doblar la ropa cuál los niños dejan en todas partes de casa, charcos de orina hechas por mi hijita cuando rompe el pañal y hace pipi directamente al suelo, baños que hago a mis niñas durante el día ya que una de ellas cree que jugar en un charco de barro es divertido, colgar las cortinas arrancadas, poner los cajones en su sitio ya que las niñas las han sacado creyendo que lo mejor es ir por casa en un cajón etc.



Da igual quién vuelve a casa del trabajo, o sea el marido o su esposa, no tiene ni idea de lo qué tiene que hacer su otra mitad durante todo el día. Otra vez, mi esposa volvió del trabajo y yo estaba fuera viendo a mis hijas jugando. Era un día bonito pues cogió una silla y les observaba. Mi mujer, saliendo del coche, me preguntó “qué vamos a cenar”. Le respondí que estaba esperándole para que las chicas pudieran jugar fuera. Ella me miró y me preguntó lo siguiente: “¿Qué te pasa últimamente?”.


¿¡En serio?! Acabo de pasar 12 horas con 3 monstruos y necesito unos minutos sólo para mí para respirar el aire fresco y cuando mi esposa vuelve a casa, ¿¡cuál es la primera cosa que me dice?!



Resumiendo, quiero pedir disculpas a todas las mujeres. Ya sé que no es fácil quedarse en casa. En realidad, este es el trabajo más duro que había tenido. Por supuesto, también hay muchos momentos maravillosos, pero no faltan momentos llenos de grandes desafíos y mucho estres. Todo eso está arreglado, por lo menos para la mayoría de las mujeres, por una botella de buen vino.


Con respeto,


El papá que se quedó en casa,

Daddy Fishkins".

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La nevera ahora...

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